TURISMO Y ESPECTáCULO (ER)


Filman un documental sobre un caso de posesión diabólica



Fecha: 11/09/2017   09:53

Los realizadores son integrantes del taller de cine de la Biblioteca Pedro Lemebel, se trata de un caso sucedido en los ’80, el Arzobispado brindó sus instalaciones






Una sucesión de muertes y una joven supuestamente poseída a la que le practicaron un exorcismo, es el disparador de un proyecto del taller de cine de la Biblioteca Pedro Lemebel. Por las galerías suntuosas del Arzobispado de Paraná, tres hombres ataviados con sotanas negras y cuellos blancos conversan animadamente. Nada raro, claro está, salvo que no se tratan de religiosos de verdad sino actores prestos para filmar una película.

Se trata de Oración, una producción del taller de cine de la Biblioteca Pedro Lemebel.

“Es un documental mezcla con ficción, al estilo cubano. Mezclar la realidad con lo que uno puede llegar a plasmar según el relato de los sobrevivientes de esta historia”, contó a EL DIARIO Esteban Amatti, director del filme.

El tema es un extraño suceso que ocurrió en Paraná durante la década del 80 y que estuvo rodeado de misterio y misticismo: “El tema es un poco delicado: una posesión demoníaca que hubo en el año 87, en la zona entre el Club Paraná y el Cristo Redentor. Una familia tenía una hija. Al principio la hicieron tratar psiquiátricamente pero los médicos no dieron en la tecla sobre lo que le pasaba. Esta familia era evangelista y empezó a buscar por otros lados la sanación de su hija. Hasta que dieron con la Iglesia Católica, hablaron con el padre Juan Estrada y el padre Alejandro Patterson que eran los encargados de realizar los exorcismos. En la historia, en unos dos meses o tres se producen varias muertes. Primero muere el padre de la niña, luego la madre y uno de los curas”, relató Amatti.


La única sobreviviente es la propia mujer de la que se dijo que estaba poseída, pero está en condiciones precarias de salud.

REALIDADES. “Actualmente, la mujer vive. Tiene 53 años pero está medicada y prácticamente no pudimos obtener información. Lo que sabemos es por testimonios de vecinos. Tenemos el testimonio del vecino que sacó el cuerpo de la madre muerta en la ducha”, aseguró.

Con respecto a los decesos, el cineasta dijo que fueron “muertes dudosas, difíciles de explicar” y no hay una respuesta concreta sobre lo sucedido, sobre todo el porqué de la seguidilla de fallecimientos en un breve lapso.

Además del Arzobispado, se usó como locación la Catedral y un sector de la Biblioteca Pedro Lemebel, en Barrio Paraná V, que fue acondicionado como estudio de cine.

“Tenemos una cuenta en Festhome, que es una plataforma streaming y red social para cineastas. Es muy parecido a Facebook. Se arma una cuenta con fotos y datos. Luego, en unos de los link de la página muestra concursos y festivales de cine, de cortos. Ahí se podrá ver la película.

Magalí (el filme anterior del taller) ya está publicada. Hemos participado en varios concursos como en el Festival Nacional de Cine por la Diversidad, de Canadá. También en Chile, Francia.
Una biblioteca viva en franca expansión


Los locales 10 y 11 de la galería comercial del barrio El Sol fueron ocupados por el grupo fundador de la biblioteca, que luego llegó a un acuerdo con el IAPV para mantenerse en el lugar. Frente a la escuela Bazán y Bustos, en la calle Santos Vegas 54, surgió la biblioteca. “Los locales estaban en desidia y abandono. No tenían luz, agua, baño… nada, un desastre. Hablamos con la vecinal y ellos vieron que había un movimiento de gente, que los chicos estaban contenidos, que se daba la leche después de un taller de dibujo”, cuenta Amatti sobre los primeros meses. La inauguración oficial fue el 20 de julio de 2015, si bien la biblioteca se fundó el 23 de enero anterior, fecha coincidente con la muerte del escritor y artista plástico chileno Pedro Lemebel.

La obra de Lemebel aborda temas de la marginalidad de su país. El escritor, que era militante comunista, se ha convertido en un referente de la literatura homosexual y contestaría. Como arista de performance (integró un grupo contracultural denominado “Las yeguas del apocalipsis”), utilizó la provocación como herramienta para la denuncia política y social. Puto, pobre y de izquierda, Lemebel es hoy reivindicado en una zona periférica del centro social y cultural de Paraná.

“Tener una biblioteca en un barrio marginal es un logro para los chicos. Muchos no sabían lo que era. Crecer con el sentido de que en tu barrio haya una biblioteca es un orgullo. Es el único lugar cultural que ha sobrevivido a la línea fugaz, incandescente y pasajera del tiempo; por eso pusimos una biblioteca, que es comunitaria, barrial y autogestiva. La elección del nombre tiene que ver con que varios de los impulsores vienen de las comparsas, de las luchas sociales y por la diversidad de género. “Al principio hubo un poco de resistencia con alguna vecina, pero después se dieron cuenta que no era que se llenaba de travestis, no era un puticlub; era otro el sentido: un lugar de cultura y educación”, dice Amatti.
 



Fuente:  11 de septiembre de 2017 (ElDiario/Derf)








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